EL ESCONDITE

Cuando acabes la dejas fuera.

Ya no me quedan escondites, la última vez lo encontró en el doble fondo del cajón de los cubiertos, mamá dice que la evidencia fue dejar el cajón descolocado.

He pensado que esta vez lo mejor es esconderlo en el armario de la plancha, pero en lo alto. Con lo pequeñito que es, allí no se le ocurrirá rebuscar. Hay papeles de periódico forrando el techo del armario, lo escondo bajo uno de ellos. Me bajo de la escalera y la devuelvo fuera, al jardín.

Chocamos las manos. ¡Esta vez el ratón Pérez no me robará el diente!