NO VALES NI PARA FREÍR UN HUEVO

Una rigurosa labor de investigación en busca de la receta del mejor huevo frito.

No te desanimes. Nosotros tampoco.
Para resolver este aprieto hemos hecho una rigurosa labor de investigación en busca de las claves del flamante huevo frito.

Este manjar sencillo tiene dotes de forajido así que para empezar, te recomendamos un atuendo a la altura:

· Traje ignífugo (Mejor de cuerpo entero)
· Escafandra
· Manoplas de cocina (Lo más aislantes posibles)

Para salir glorioso de esta aventura, necesitarás los siguientes accesorios:
· Sartén
· Espumadera (Cuanta más longitud tenga el mango, mejor)
· Tazón o plato hondo
· Plato (Para presentar con orgullo tu intachable obra)

Que no se te olviden los ingredientes:
· Abundante aceite de oliva virgen extra
· Una pizca de sal
· El gran protagonista. El huevo.

Vamos al lío. La técnica para conseguir el huevo frito intachable es muy básica y la esencia de la receta es la valentía.

1.- Lava el huevo y sécalo para evitar posibles bacterias.
2.- Cálzate el atuendo que te recomendamos (sin que quede mucha piel a la vista) y de esta guisa, echa aceite en la sartén (No seas tacaño) y ponla en el fuego. Dale potencia máxima.
3.- Casca el huevo échalo en el tazón, evitando que caiga más cáscara dentro que fuera y cuando el aceite esté humeante, ha llegado el momento definitivo, respira tres veces y mantén la calma. El festival está a punto de empezar.

Desliza suavemente el huevo sobre el aceite caliente y ¡Pum!¡Plash!¡Pum!

No temas porque llevas el atuendo adecuado para la ocasión y ya casi tienes un huevo frito digno de admiración.
Cuando empiece a salir la puntilla, lanza unos granos de sal sobre la yema y sujeta la espumadera con seguridad. También recuerda tirar un poco de aceite alrededor del borde para terminar de cuajar la clara y para rematar, un poco por encima de la yema.
Por último, pesca tu creación con la espumadera, colócala con orgullo sobre el plato y añade extras a tu gusto.
¡Que no se te olvide acompañar con pan abundante!
Respira tres veces, ya tienes en tu plato el huevo frito perfecto.

¡A ver quién es ahora el osado que se atreve a decirte que no vales ni para freir un huevo!