CÓMO COGER UNOS PALILLOS Y CONSEGUIR COMER CON ELLOS

Sigue estos pasos y con el tiempo, serás capaz hasta de beber con ellos.

Como si lo viera…
Un buen día, poseído por el espíritu internacional y acicalado como si no hubiera mañana, te armas de valor y le propones a los colegas ir a cenar a ese nuevo restaurante de la ciudad.
Un japonés.

Valiente… Te has dejado engatusar por algún influencer hipster y te has quedado prendado de la decoración minimalista del local y de esas piezas tan coloridas y tan bien armadas que llaman sushi.

Parecía todo tan elegante… Tan fácil, tan pulcro…
Hasta que no llegaron los cubiertos.

Tu amigo Manuel ha estado en tailandia y alardea sobre lo fácil que es comer sopa con unos palillos (Entendemos que la sopa es sin fideos).
Pedro ha estado viviendo en China y suelta un reto al aire…
¿Pasando de cubiertos, no?
Y tu, que esperabas que alguien estuviera igual de perdido, te haces pequeño en la inmensidad de tu asiento.
No ha sido una buena idea ir a un restaurante japonés. Ni de lejos.
Pedro es un tipo con iniciativa y no para de lanzar desafíos:
¿Pedimos algo para compartir? ¿Cómo véis unas gyozas, una ensalada de algas wakame, unos nigiris, sashimi y unos mochis para el postre?
Manuel remata con un:
¡Perfecto! ¡Me encantan las Gyozas japonesas. ¿Sabéis en qué se diferencian de las chinas?

A ti ya se te nubla la vista y se te atasca la voz porque todo suena la mar de exótico pero no sabes si están hablando de carne o de pescado o si la pregunta que te acaban de hacer es de Saber y Ganar.

Te sigues hundiendo en el asiento y empiezas a sudar. ¡Ahí vienen los platillos! ¡Prueba de fuego!

Ahí están Pedro y Manuel, ansiosos con los palillos entre los dedos, haciéndolos chocar como si fueran las patas de una ñocla embravecida y ahí estás tú, disimulando… y haciendo como que tocas la batería con ellos. ¡Chas!¡Pum!
No tiene gracia. Es una situación desesperada.

Prueba la ensalada de Wakame – Te dice Pedro…
Sudas más. De entre todos esos manjares, lo verde además de lo menos apetecible, te parece de doctorado en palillos y tu ni te matriculaste.

Varios intentos (Muchos). Todos fallidos. Ya te has ganado un par de lamparones en la camisa de los domingos pero lo que más te duele es el orgullo y no haber conseguido probar bocado.

Pedro y Manuel ya le han metido buen saque a las Gyozas. Sashimis, ya no quedan, niguiris tampoco. Han empezado a invadirte lo verde y te entran ganas de comer a puñaos pero mantienes la compostura con la poca dignidad que te queda.

Aún quedan los mochis. ¡No hay dignidad que valga! Ahí vas con los dedos.

Estar están ricos pero te has quedado con hambre. Eso sí, Pedro y Manuel se han puesto tibios. La cuenta a pachas.

¿Has perdido amigos por situaciones como esta?¿Vives con pánico a tener que empuñar unos palillos?¿Sudas con tan solo escuchar la palabra japonés?¿Finges tener gastroenteritis y te vas a casa cada vez que alguien propone ir?

No te preocupes. Tenemos una solución infalible. Sigue estos pasos y te harás con un doctorado en el noble arte de los palillos. Practica, practica y practica. Con el tiempo, serás capaz hasta de beber agua con ellos. Ten por seguro que no morirás de inanición la próxima vez que vayas a un japonés.